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Información Científica

Última actualización [08/03/2009]


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La ingesta excesiva de bebidas alcohólicas causa desórdenes mentales en la gente y la puede llevar hasta un estado severo de tristeza


NUEVA ZELANDA

El consumo abusivo de alcohol aumenta el riesgo de padecer una depresión severa, pero ese desorden psiquiátrico no induce a los pacientes a la ingesta excesiva de bebidas espirituosas, como se suele creer.

 

Ésas son las conclusiones de un estudio de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) que aparece publicado en la revista ?Archives of General Psychiatry'.

 

Hasta ahora, diversas investigaciones epidemiológicas habían relacionado depresión y dependencia alcohólica, pero no estaba claro si un desorden conduce al otro o si existe un factor de riesgo común, ambiental o genético.

 

¿Qué fue primero?

 

Tras llevar a cabo un estudio estadístico con más de mil  participantes, los investigadores descubrieron que existe una relación unidireccional entre el consumo de alcohol y el riesgo de padecer una depresión severa.

 

A su vez, descartaron una asociación entre la existencia de una depresión y el posterior consumo abusivo de bebidas espirituosas: los científicos descartan que las personas depresivas recurran al alcohol para automedicarse.

 

El equipo investigador estudió las relaciones entre alcohol y depresión en mil 55 individuos nacidos en 1977 cuando éstos tenían de 17 a 18 años, de 20 a 21 y de 24 a 25 años.

 

Entre los participantes que tenían de 17 a 18 años, un 19.4% presentaba problemas con el alcohol y un 18.2% padecía depresión severa.

 

Cuando tenían de 20 a 21 años el 22.4% de los individuos presentaba desórdenes alcohólicos y el 18.2% depresión.

 

En el último tramo de edad, de 24 a 25 años, el 13.6% de los individuos tenía problemas con el alcohol y el 13.8% padecía depresión.

 

En todas las edades estudiadas, el abuso de alcohol estaba relacionado con un incremento del riesgo de sufrir depresión severa.

 

La conclusión

 

Los individuos con dependencia alcohólica tenían una probabilidad 1.9 veces mayor de desarrollar una depresión severa en comparación con los que no bebían.

 

Los investigadores destacan la asociación unidireccional entre abuso del alcohol y depresión, que no existe en sentido contrario.

 

Los mecanismos subyacentes a la activación de esta asociación no están claros, pero los investigadores consideran que puede deberse a procesos genéticos en los que el alcohol aumenta el riesgo de padecer depresión.

 

El equipo también apunta que la probabilidad de padecer una depresión es mayor debido al estrés que sufre una persona alcohólica, que puede tener problemas sociales, financieros e incluso legales.

 

FUENTE:
  Esmas/Salud

http://www.esmas.com/salud/788278.html

 

 






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