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Mitos y Realidades

Última actualización [19/01/2015]


Lee la investigación completa

12 Mitos sobre el consumo de alcohol


FUENTE: El Comercio.com/Tendencias/Salud

ECUADOR

Beber una copa de vino al día, comer antes de beber, ducharse después y hacer ejercicio son algunos de los mitos que se tejen alrededor del consume excesivo de alcohol, cuando la persona se embriaga y al siguiente día presenta síntomas de resaca. Tres especialistas en medicina general responden a este Diario con 12 de los mitos:

 

Contenedor de tips.

Mito: Se debe tomar una copa de vino al día.

Realidad. Esto no se ha demostrado científicamente. Los especialistas explican que consumir una copa de vino tinto al día ayuda a bajar el colesterol, pero sólo en personas adultas. En este caso se tendría que limitar a una sola copa diaria siempre que no se padezca: hepatitis, diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, gastritis y úlcera.

 

Mito: La cerveza y el vino alcoholizan menos.

Realidad. Los efectos del alcohol son los mismos con todas las bebidas, dicen los especialistas. El impacto en el cuerpo depende del grado alcohólico de cada bebida y de la cantidad y la velocidad con que se consuma. Otros factores también interfieren: edad, peso, condición de salud, estado de ánimo…

 

Mito: Mezclar licores alcoholiza más.

Realidad. La alcoholemia es la cantidad de alcohol que circula por la sangre después de beber una cantidad determinada de licor. Eso es lo que establece cuán ebria una persona está. Mezclar bebidas con diferentes contenidos alcohólicos no embriaga más, pero puede originar más malestar al estómago, irritación, mareos y vómitos por la mezcla de los congéneres, que son los que dan las características a cada tipo de bebida (agave, caña, cebada, uva, etc). Además de que cada uno se sirve en recipientes de distinta capacidad en función de su graduación alcohólica lo que origina perder de vista la velocidad y cantidad de alcohol ingerido.

 

Mito: Ingerir licor sólo los fines de semana no causa daño

Realidad. El daño que causa el alcohol no depende del día de la semana en el que se ingiere. Depende de la cantidad, la frecuencia y la rapidez del consumo. Los daños en el organismo son iguales si se bebe una vez o dos veces al mes, estos efectos perjudican más mientras más días y en mayor cantidad de alcohol por ocasión se exponga al organismo.

 

Mito: Hay personas que beben seguido y ya no se embriagan.

Realidad: Si esto sucede, la persona ha desarrollado tolerancia, que es más grave todavía, porque el organismo deja de alertar sobre los efectos que el alcohol produce en su cuerpo. Quien desarrolla tolerancia al alcohol no se embriaga menos, muestra menos los efectos del alcohol. Sí se embriaga y muestra apatía, pérdida de coordinación y de reflejos.

 

Mito: El alcohol se elimina a través del sudor y la orina.

Realidad. Por estas vías cuando más el 10% del alcohol ingerido se elimina, el licor restante es metabolizado por el hígado. Este órgano, ya afectado, lo convierte en azúcar. Como consecuencia, beber mucho también aumenta de peso.

 

Mito: El alcohol destruye las células del cerebro.

Realidad. El consumo moderado de licor no destruye las células, de hecho se asocia al desarrollo cognitivo. Sin embargo, el exceso en frecuencia y cantidad sí afecta a las membranas que recubren el cerebro por lo que se pierde el autocontrol y la memoria.

 

Mito: Comer antes de beber y tomar vitaminas evita la embriaguez.

Realidad. La comida puede retrasar la absorción del alcohol en el flujo sanguíneo. Lo mismo sucede con medicinas, pastillas y vitaminas supuestamente recomendadas para evitar la embriaguez, pero tarde o temprano el licor afectará de la misma manera durante la ingesta. Tomar agua es lo único que ayuda a prevenir la “resaca” porque el cuerpo usa el agua del organismo para metabolizar el alcohol.

 

Mito: La cerveza, el café y la ducha quita la resaca.

Realidad. Lo único que hace la cerveza después, es desarrollar la resaca, porque esta empieza cuando los niveles de alcohol comienzan a bajar hasta llegar a cero. Agrava la situación dentro del organismo porque es la misma sustancia que produjo la intoxicación. Ni el café ni el baño aceleran la eliminación del alcohol. El cuerpo elimina el licor de la sangre como un vaso de vino por hora, considerando como referencia el organismo de un hombre de 80 kilos. El café sólo lo pondrá más despierto. Lo único que mejora es consumir agua y bebidas hidratantes y las vitaminas sólo de manera intravenosa.

 

Mito: Si no se bebe mucho se puede conducir.

Realidad. Aún en pequeñas cantidades, el consumo de alcohol puede afectar la capacidad de respuesta, los reflejos y la percepción del tiempo-espacio.

 

Mito: Se puede mezclar alcohol con bebidas energizantes.

Realidad. Todo en exceso es malo. Quienes se exceden con este tipo de combinación: un estimulante (bebidas que contienen un exceso de cafeína) y alcohol pueden sufrir problemas tales como palpitaciones e hipertensión. La persona se sentirá más despierta pero su organismo sufrirá los mismos daños. Además hay riesgo porque las bebidas energizantes enmascaran los efectos del alcohol y el sujeto siente que no está ebrio, pero sus reflejos son lentos.

 

Mito: Al siguiente día es bueno hacer ejercicio.

Realidad. No es recomendable por la deshidratación que sufre el organismo. Los especialistas sugieren que la actividad física que implique sudoración en exceso se retrase hasta que el cuerpo se restablezca luego de la embriaguez. Por eso la persona debe beber agua y bebidas hidratantes lo más pronto posible.

 

 

 

 

 

 

 

 


 






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