EL CERCADO CÓSMICO De La Venta a Tenochtitlan Rubén Bonifaz Nuño de la Universidad Nacional Autónoma de México
y el Colegio Nacional Fotografías de Fernando Robles
FUNDACIÓN DE INVESTIGACIONES SOCIALES, A.C. / MÉXICO, 1985
Su presencia no está destinada a los ojos. Oculta con su secreto en perpetua resurrección, solar y terrestre, con las piernas y
los brazos abiertos, como en el acto de copularse o de dar a luz, se establece junto a la superficie de la tierra, tendida en su
misterio múltiple. Como un símbolo insustituible de la vida, resistente a todo asedio que en su torno plantara la destrucción;
invisible y todo poderosa, los antiguos mexicanos las situaron en la base de donde levantaron su concepción del orden del mundo.